Bestiario por Julio Cortázar




26 August 1914 – 12 February 1984


«Hay que ser des mesuradamente revolucionario en la creación, y quizá pagar el precio de esa desmesura. Sé que vale la pena.»

Julio Cortázar




Bestiario (1951) es el primer libro de relatos que Julio Cortázar publica con su auténtico nombre. En estos ocho cuentos, se pueden sentir situaciones fantásticas que irrumpen por fuerzas anónimas, salvajismos sutiles y sobre todo, por interrogantes que cuestionan la realidad de los cuentos y que nos interpelan de forma inevitable. Estos cuentos, que hablan de objetos y hechos cotidianos, pasan a la dimensión de la pesadilla o de la revelación de un modo natural e imperceptible.


Cortázar A pesar de haber vivido tantos años fuera de su país, siempre estuvo profundamente interesado por el destino político y social de Latinoamérica, cuyas situaciones de injusticia social y de violencia denunció constantemente. El refinamiento literario de Cortázar, sus lecturas casi inabarcables y su incesante fervor por la causa social, hicieron de él una figura de deslumbrante riqueza, constituída por pasiones a veces encontradas, pero siempre asumidas con genuino ardor.



 


CASA TOMADA


Narra la historia de dos hermanos (Irene y el propio narrador), quienes siempre han residido en una casa muy antigua perteneciente a su familia, a cuyo mantenimiento y cuidado han dedicado su vida. Ninguno de los dos se ha casado bajo el pretexto de cuidar la casa, y les repugna la idea de que algún día cuando ellos mueran, primos lejanos la destruirán para hacer del terreno una nueva construcción o la venderán para enriquecerse. Después de una detallada descripción de la casa y de las meticulosas costumbres que ambos mantienen, el narrador relata que deben abandonar progresivamente distintas habitaciones a causa de unos ruidos imprecisos. Poco a poco la casa es «tomada» por estos intrusos invisibles y fantasmagóricos. Al final la casa entera queda en poder de los desconocidos y los hermanos deciden irse; al salir arrojan la llave por la alcantarilla con la esperanza de que nadie jamás entre a la casa "tomada".




CARTA A UNA SEÑORITA EN PARÍS


El narrador le escribe una carta a una señorita llamada Andrée, quien se encuentra de visita en París mientras él cuida de su departamento de la calle Suipacha en Buenos Aires. El mismo está perfectamente ordenado, y el relator siente vergüenza de mover incluso las piezas más pequeñas. El motivo de la carta, se debe a un problema más bien «físico» que atraviesa el protagonista: vomita conejitos. Sin embargo, al mudarse comienza a vomitar conejitos cada uno o dos días. Pronto no sabe qué hacer con ellos ni cómo ocultárselos a la empleada doméstica de Andrée (llamada Sara), quien cree que desconfían de su honradez. Los encierra en el clóset del dormitorio durante el día y los deja salir por la noche, quedándose despierto con ellos. Al principio son hermosos y tranquilos por lo cual le es imposible matarlos, pero con el tiempo se hacen feos y empiezan a tener comportamientos extraños




LEJANA


La protagonista del cuento, Alina Reyes, vive en Buenos Aires y registra en su diario no solo su acontecer cotidiano sino sus más disparatadas ocurrencias y fantasías, lo cual le permite jugar con su nombre y convertirlo en un anagrama el cual dice: «Alina Reyes, es la reina y…», dejándolo inconcluso. El diario consigna, sobre todo, las extrañas y recurrentes premoniciones de Alina a partir de la figura de una desconocida, muy distinta a ella, una «lejana» la cual vive en Budapest, y es una indigente la cual sufre frío y es maltratada; siente Alina una «súbita y necesaria ternura» por ella. Alina tiempo después se casa y le pide a su esposo, Luis María, que la lleve de luna de miel a Budapest. Él accede y la segunda tarde del viaje, Alina sale a caminar sola por la ciudad. Su intuición la guía al puente sobre el Danubio donde ya la aguarda la harapienta mujer de pelo negro y lacio, la «lejana», con la que siempre ha fantasiado. Una y otra se miran y caminan hasta la mitad del puente donde, sin saberlo, se han dado cita. Al encontrarse frente a frente y sin saber por qué, se estrechan en un abrazo fraternal durante el cual Alina y la «lejana» cambian sus identidades para que la primera se quede en Budapest mientras la segunda, «lindísima en su traje gris», vuelve al hotel en donde la espera Luis María, su esposo.



ÓMNIBUS


Clara es una joven que viaja en un ómnibus el cual pasa por el Cementerio de la Chacarita, aunque ella se bajará en la Estación Retiro. Empieza a ser observada groseramente por el conductor, el guarda y el resto de los pasajeros por no llevar flores. En el momento en el que Clara empieza a sentirse oprimida, un joven, también sin flores, aborda el mismo ómnibus y empieza a sucederle lo mismo. Los dos personajes crean un lazo de empatía y colaboración el cual los ayuda a resistir el rechazo y opresión que cada vez se vuelve más agresivo e intenso. Al llegar a Retiro los dos jóvenes idean un plan para bajarse y lo logran descendiendo juntos y a la vez, agarrados de la mano. Al salir del bus, sin embargo, el lazo entre ellos parece romperse al comprar flores, ya que esto los hace iguales al resto. Finalmente, se sueltan y siguen su camino contentos.



CEFALEA