El amor de mi vida



—El otro día llamé al amor de mi vida por teléfono, y cuando atendieron y escuché que era él, corté rápido, me hizo bien saber que no murió todavía—dijo Josefina.


—Amiga, a tus ochenta años y todavía en esas—contestó Federica.


—Si amiga, es lo único que me queda.