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Mildred Niño

Campeonato de Ajedrez



Conocí a Alejandro en un campeonato de ajedrez en el invierno de 1990, estaba acompañando a mi novio Santiago, quien participaba en la categoría de adultos. Santiago era un ingeniero recién egresado cuyo hobby era el ajedrez, pero como todo en su vida, Santiago se lo tomaba muy en serio. Alejandro, por su parte estaba en el campeonato como uno de los modelos de la marca de autos que patrocinaba el campeonato, me gustó desde la primera vez que lo vi, era muy guapo.


Las partidas eran largas y me aburría montones pues el ajedrez no me gustaba, aunque Santiago juraba que sí. Resolví pasearme por el corredor de los patrocinadores y aunque los autos tampoco eran mi pasión, me acerque al stand donde estaba Alejandro, la charla entre los dos fluyó de forma espontánea y pude enterarme de que era soltero, estudiaba comunicación social y los carros eran su pasatiempo. Las chispas entre ambos saltaron inmediatamente, empezamos a salir, a él no le importaba que tuviera novio y la verdad a mí tampoco. Yo estaba en la universidad y sólo quería divertirme, Alejandro era muy apasionado y la verdad nuestra relación se basaba en el sexo, juntos éramos una bomba en la cama, en el piso, en la cocina, en la ducha, en fin, éramos fuego ardiente. Con Santiago el sexo no era malo, era diferente, sólo que él y yo teníamos una idea diferente de la diversión, estaba con él porque era inteligente, agradable, un hombre decente, como pocos.


Conocí a María Lucía en la universidad, yo estaba terminando ingeniería civil y ella estaba a mitad de su carrera de Psicología, me demoré en conquistarla como seis meses, me tocó insistirle bastante, al principio no quería salir conmigo, pero cuando me conoció mejor aceptó ser mi novia. Yo estaba muy enamorado de ella y ella de mí, aunque a veces la notaba un poco alejada. Cuando me gradúe contemplé la posibilidad de casarme con ella, era la mujer ideal, seria, inteligente, le gustaba el ajedrez como a mí y podía verla como la madre de mis hijos. En aquel invierno de 1990 estaba muy ocupado en la firma que trabajaba, era nuevo en el puesto y tenía que lucirme, así que trabajaba muchas horas, pero quería aprovechar las fiestas de fin de año para proponerle matrimonio a María Lucía.


Fue en el invierno de 1990, si no estoy mal, que conocí a María Lucía en un campeonato de ajedrez donde yo era modelo para una marca de carros, era una universitaria muy hermosa e inteligente, en ese entonces ella tenía novio, pero no fue impedimento para que iniciáramos una relación clandestina y peligrosa, quizás eso era lo que más me gustaba, el riesgo que corríamos y la sensación de ser descubiertos, vivir en el límite de lo prohibido era un placer difícil de igualar. Luego las cosas se complicaron.


Antes de navidad me di cuenta de que estaba embarazada, eso no estaba en mis planes ni en los de nadie, adicionalmente había un detalle desfavorable para la situación, no sabía quién era el padre. Podría haber sido cualquiera de los dos, Alejandro o Santiago. Por lo pronto hablaría con cada uno de ellos para ver cómo reaccionaban, estaba dejando mi futuro en sus manos, me sentía incapaz de decidir, los dos me gustaban, si tan sólo hubiera podido tener lo mejor de ambos.


Santiago se vio sorprendido por la noticia, quedó en un estado de inercia por unos minutos y cuando por fin pudo hablar dijo que debíamos casarnos de inmediato. Alejandro, lo tomó muy mal, grito un par de cosas, algo como que estaba muy joven, que primero debía terminar la universidad, que si era que yo no me estaba cuidando.


Cuando María Lucía me dijo que estaba embarazada me asusté mucho al principio, pero luego pensé que era algo que ya estaba en mis planes, era como en el ajedrez, era una estrategia ya planeada, quizás era un poco precipitado, pero a lo hecho, pecho, así que por qué no casarnos de una vez. Como ya estaba trabajando podría mantenernos a los tres.


En el momento que María Lucía me contó que estaba embarazada fue como si hubieran tirado la bomba nuclear dentro de mi cabeza, no supe reaccionar, sé que estuvo mal la forma en que le hablé y en ningún momento le brindé mi apoyo. Me gustaría volver a hablar con ella.


Hoy, aquí en la iglesia junto al hombre de mi vida recuerdo que hace 5 años me enfrente a una decisión que, aunque compleja fue acertada, no permití que nadie decidiera por mí y me hice responsable de mis acciones, no acepté casarme con Santiago porque era obvio que no lo amaba, tampoco quise presionar a Alejandro para que asumiera una responsabilidad para la que no estaba preparado. Finalmente conocí a un hombre con el que me siento bien, es muy decente, correcto y un tigre en la cama, es perfecto, lo más importante es que me acepta como soy, con hija incluida. Un campeonato de ajedrez cambió mi vida y un invierno me preparó para ser la mujer que hoy dirá si acepto con total seguridad.



Palabras: Ajedrez - Invierno

Quien Postulo: Santiago

País: Argentina





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