Día de la Madre - 2021



El Día de la Madre se celebra en distintas fechas a lo ancho y largo de todo el mundo, pero ¿cuál es su origen? ¿Por qué lo celebramos?


dia de la madre


Las madres son el comienzo de la vida, la protección, la alegría y la esperanza. Ser madre no significa solamente criar y satisfacer las necesidades de sus hijos. Representan el amor y apoyo incondicionales en su desarrollo como personas.


Ser madre no significa solo cambiar pañales, calentar biberones o pelearte con los purés. Ese solo es el comienzo, el momento en el que una madre se da cuenta de que es capaz de hacer cualquier cosa por un mundo al que ha dado la vida. Ese mundo es ese hijo en el que hay millones de ilusiones


Si hay un amor que podamos llamar verdadero es el amor sincero de una madre, un amor que a su vez es eterno e infinito. En realidad, ser madre implica seguir los pasos de unos pequeños maestros, los hijos, hasta que se hacen grandes. Con solo existir y sin saberlo los hijos les enseñan a amar de manera incondicional.


La maternidad no significa sonreír siempre, sino también llorar a mares. Requiere muchas noches de insomnio fundiendo a la almohada en un asfixiante abrazo. Significa un sinfín de preocupaciones; horas de correr tras sus hijos; días, meses y años inventando cientos de maneras para camuflar las verduras y el pescado; aguantar peleas y tolerar con toda la paciencia del mundo la infinidad de sinsentidos que tiene la vida.



El inicio





Todo empieza sin darte cuenta, muchas veces, cuando quieres serlo otras cuando no es deseado y otras cuando no tienes idea que lo eres.


Ya sea por medio de una prueba de embarazo o de los propios síntomas, ahí es cuando te das cuenta que el título de ser madre se hará parte de tu vida.


Sin embargo, científicamente ser madre, comienza desde el primer momento en que se conocen el espermatozoide y el ovulo. Justo cuando comienza la armonía y la sinergia de este proceso es cuando inicia la vida dentro de otra vida.


Este proceso se llama fecundación y sucede aproximadamente en el día 14 del ciclo, cuando el óvulo maduro sale del ovario y llega a la trompa de Falopio. Mediante la eyaculación, millones de espermatozoides entran a la matriz. Atraídos por las sustancias que emite el óvulo ascenderán por el cuello del útero y la cavidad uterina hasta llegar a las trompas de Falopio, donde se encuentra el óvulo. De todos esos millones de espermatozoides únicamente unos doscientos logran llegar hasta aquí y solo uno de ellos conseguirá atravesar la membrana externa del óvulo y fusionarse con él. Esto puede producirse entre 24 y 72 horas después del coito.


De las primeras cuatro etapas del proceso, dos de ellas son una melodía y una sinergia que la vida misma se encarga de entonar. Son un preludio, una orquesta son la magia del universo y la maravilla de existir. La fusión de membranas y la fusión del núcleo, aquí el espermatozoide avanza hasta que su cabeza queda junto al pronúcleo femenino, una vez están uno junto al otro, ocurre la fusión. Esto supone que las membranas de ambos desaparecen para que sus cromosomas puedan juntarse y que la célula tenga la dotación cromosómica inicial que es 46.


El óvulo fecundado constituye una nueva célula denominada cigoto, que empieza a descender por la trompa de Falopio hacia el útero. Durante ese trayecto, el cigoto se divide para dar lugar al embrión de dos células. El término cigoto solamente se utiliza para definir el primer estadio embrionario de una única célula.


A medida que avanza por la trompa, el embrión seguirá dividiéndose para permitir la formación del blastocisto, estructura con muchas células que empiezan a diferenciarse y que tiene la capacidad para implantarse en el útero y dar lugar al embarazo.


Sin embargo, todos estos pasos se gestan en silencio. La madre en ese momento no es consiente de todo lo que está ocurriendo en su cuerpo, la vida misma da lugar a otra vida en este mundo.



La Historia



En la Antigua Grecia se celebraba el Día de la Madre en honor a Rea, la madre de los dioses Zeus, Poseidón y Hades por lo que podemos decir que su origen se remite hasta hace más de 3000 años. A su vez los romanos también adoptaron esta celebración y, a mediados del mes de marzo, la diosa Hilaria recibía, durante tres días, ofrendas en su honor en el templo de Cibeles.

Los católicos transformaron estas celebraciones que ellos consideraban paganas en otras diferentes para honrar a la Virgen María, la madre de Jesús. En el santoral católico el 8 de diciembre se celebra la fiesta de la Inmaculada Concepción, fecha que los católicos adoptaron para celebrar el Día de la Madre.